Al igual que hay alimentos que nos pueden hacer ganar peso, para evitarlo y mantener nuestras hormonas estabilizadas podemos seguir una serie de pautas que nos ayudarán a ganar en salud
Durante mucho tiempo los especialistas aconsejaron que lo mejor para perder peso era comer menos y hacer más ejercicio.
Actualmente, la mayoría de los investigadores se dan cuenta de que este consejo es demasiado simple como para abordar el complicado problema del sobrepeso o la obesidad.
Las hormonas y la genética desempeñan un papel importante en los problemas de peso.
Si bien no puedes hacer nada con los genes con los que naciste, puedes influir a través de tu dieta en los niveles de las hormonas que te hacen ganar peso.
1. Intenta mantener un alto consumo de fibra y poco azúcar
La insulina es una de las hormonas más vinculadas cuando se habla de ganar peso debido a que estimula las células para tomar el azúcar y almacenarla en tu cuerpo en forma de grasa.
Esto puede volverse un círculo vicioso: a medida que aumentas peso, tu cuerpo requiere más insulina para reducir el azúcar de las células. Estas, a su vez, te hacen subir de peso.
Si tu dieta es baja en azúcares y alta en fibra tendrás menos problemas para controlar los niveles de insulina de manera natural.
Esto se debe a que la fibra se descompone lentamente en tu cuerpo y te ayuda a evitar las subidas drásticas de azúcar en la sangre.
La fibra también ayuda a mejorar la digestión y a mantenerte satisfecho por más tiempo, por lo que es más fácil que pierdas peso.
2. Come proteínas durante el día
La proteína es importante porque ayuda a regular una hormona llamada grelina. Es posible que no hayas oído hablar de ella, pero es muy importante cuando se trata de ganar peso, ya que es la llamada “hormona del hambre”.
Altos niveles de esta hormona harán que tu cerebro te diga “¡aliméntame ahora!”, cuando realmente no es necesario. Sin embargo, la proteína ayuda a suprimir esta hormona y apagar las falsas señales que envía.
No tiene que ser de origen animal como la carne, huevos o lácteos. Los frutos secos, semillas y legumbres como los frijoles, lentejas o guisantes son otra alternativa de proteína por la que puedes optar.
3. Elige tus lácteos con sabiduría
A menos que seas intolerante a la lactosa, los productos lácteos como tal no son malos para ti. No obstante, debes elegirlos con prudencia.
Muchas compañías de la industria láctea usan hormonas artificiales de crecimiento en sus vacas durante muchos años para estimular una mayor producción de leche y carne.
Estas hormonas no fueron diseñadas para los seres humanos, por lo que es posible que se relacionen de manera muy estrecha con ganar peso.
Escoge siempre los lácteos orgánicos o etiquetados como “libres de hormonas”. De este modo podrás disfrutarlos sin preocuparte de los efectos que puedan tener en tu peso a largo plazo.
4. Ten cuidado con los granos
Los granos y semillas con gluten, en especial los enteros, no son necesariamente malos para todo el mundo. Sin embargo, cuando tienes problemas con la hormona tiroides es buena idea reducir de forma importante su consumo.
Varios estudios han demostrado que una dieta rica en gluten suele tener efectos de ralentización de la hormona en un mayor grado. Las hormonas tiroideas desempeñan un papel importante cuando quieres evitar ganar peso, ya que ayudan a regular el metabolismo.
Cuanto más bajos sean los niveles de la tiroides, más lento será tu metabolismo y más difícil será para ti perder peso.
5. Evita los productos de soja
La soja puede ser un producto complicado. Si bien es bajo en grasa, bajo en calorías y rico en proteínas vegetales, también contiene sustancias químicas llamadas fitoestrógenos.
Estas pueden bloquear el estrógeno real en tu cuerpo. Cuando tus niveles de estrógeno son estables, se optimizan también los de una hormona llamada leptina.
La leptina es importante en cuanto al peso, ya que regula la sensación de saciedad. Cuando la leptina en tu cuerpo está en un nivel normal, te sientes satisfecho cuando comes lo que debes.
Por este motivo lo mejor es que evites la soja cuando tu intención es la de perder peso.
6. Corta el consumo de cafeína
El café o el té son ricos en antioxidantes y beneficios para la salud. No obstante, cuando se trata de evitar ganar peso, es posible que desees considerar disminuir tu consumo de cafeína.
La cafeína puede elevar los niveles de cortisol, que es la hormona que responde al estrés y puede producir obesidad en tu zona abdominal, ya que redistribuye la grasa desde los brazos y las piernas hasta el abdomen.
Así, si buscas perder peso, minimiza tu consumo de bebidas con cafeína; también se incluyen las equivalentes que dicen ser descafeinadas.
Estos cambios en tu dieta no se se basan necesariamente en cuántas calorías consumes, sino en los componentes que contienen los alimentos que tomas con regularidad.
Las hormonas desempeñan un rol fundamental cuando se trata de ganar peso.

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